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sábado, 25 de enero de 2025

Homenaje a la Jota Pujada, un nuevo conjunto escultórico en Miguel Esteban.


 



  Nos encontramos ante un conjunto escultórico de bulto redondo (que se puede ver desde distintas dimensiones) con carácter monumental que intenta trasmitir y conservar un sentimiento asentado en la población conectado a las raíces y tradiciones manchegas como es la jota,  y en especial una variante autóctona como es la Jota Pujada migueleta. El espacio donde se ubica es la Plaza Constitución aunque hoy tenga otro nombre. El entorno que rodea el grupo escultórico es ideal tras las obras realizadas en el Ayuntamiento y en La Casona por el arquitecto toledano Corroto, la visualización del escudo, muy bien conservado, de un familiar de la Santa Inquisición situado en la calle Cruz Verde junto curiosidades arquitectónicas y artesanales muy llamativas en las  casas aledáneas  y que se mal se llaman artes menores.


 La obra pertenece al taller de Luis Martín de Vidales, autor de obras importantes como la estatua de Alfonso VI en Toledo, Virgen de las Angustias de Corral de Almaguer  etc. Luis Martín de Vidales tiene otros trabajos en la localidad de Miguel Esteban: la placa relieve cervantina de situada en el parque Nuestra Señora del Socorro, La Vendimiadora en la glorieta de El Calvario y  El Quijote

 en el parque “La Piscina”.  No obstante la obra está firmada también por Emila Martos en calidad de discípula, lo que nos ayuda a entender un pequeño juego que los autores emplean en la composición y distribución de las piezas, pues la figura femenina que porta la mantilla decorada con símbolos relacionados con la vid, ha sido labrada de tal forma que la posición de la cabeza  está orientada  hacia La Vendimiadora,  participando de un juego en el que  la discípula mira al maestro que a su vez está representado por su obra.

 

El material usado para la obra es el bronce (de ahí el color verde) y poiblemente algo de cobre.  La técnica usada es el vaciado, un vaciado que se le hace a la estatua modelada sobre poliespán o polietileno de alta densidad para más adelante embadurnarla de otro material que facilita el  trabajo de los detalles.  Pero antes de este vaciado se hace un molde en plastilina y luego se realiza una copia en resina sobre la que se toman las medidas para desarrollar la obra con proporciones exactas tal y como se han concebido.

El conjunto se solicitó en 2023 y comenzó a realizarse en ese mismo año como se puede ver en una de las inscripciones que hay a los pies de una de las figuras. La mayor parte del conjunto se compuso en 2024 aunque pequeños fallos en la disposición de brazos y manos retrasó su colocación en el pedestal hasta prácticamente el 2025, año en el que se hará su presentación al público.

 

La obra está concebida para ser vista desde una perspectiva lineal, de ahí que se sustente sobre un pedestal de dos altura. La composición está realizada por dos parejas de bailarines compuestas a su vez por dos hombres y dos mujeres cuyo eje de rotación forma un cuadrado sobre el pedestal circular, las formas puras empleadas y la simetría en la composición son perfectas, no obstante cada imágen puede entenderse por sí sola pues aunque forman un conjunto en sí y los hombres y muejeres se alternan en la composición, sus miradas no se cruzan, exceptuando las de las dos mujeres.


 Dentro de la obra encontramos detalles muy interesantes que explican la obra, en primer sorprende que tres de las cuatro figuras se apoyen sobre un sólo pié, el punto de sujeción tan escueto nos lleva a valorar más el del movimiento y las dimensiones de algunas imágenes sin que por ello se pierda el eje que marca el equilibrio. La figura restante se sustenta sobre dos puntos de apoyo que resulta del movimiento realizado al adelantar un pie en el baile.

   Las cuatro figuras están vestidas con el calzado típico de manchego, polainas, calzado, etc. Los hombres visten con un pantalón sencillo que llega hasta los tobillos, una faja en la cintura y chaqueta y camisa. Las Mujeres tienen un traje más elaborado y rico en detalles, para ello se ha usado la técnica de repujado. Falda, jubón y mantillo destacan por su rico elaborado en detalles y movimientos. El trabajo del pelo también está mucho más trabajado en las mujeres que en los hombres, un pelo recogido en una coleta con un lazo en vez de en moño.

 

 Hay que destacar  el trabajo de la ropa de ambas figuras femeninas , el repujado empleado con los detalles florales de los mantillos son de una belleza total. Además hay que anotar la diferencia de grosor de la prenda superior de las mujeres en ambas figuras, por un lado las ondulaciones dan sensación de movimiento, pero si analizamos la obra de Luis Martín de Vidales, también puede interpretase como un símbolo de musicalidad, de melodía es decir de ritmo, ritmo de Jota, pues el movimiento que realizan recuerdan a los pentagramas ondulantes.
Cola de caballo. E. Martos

 


Luis Martín de Vidales nació en 1955. Su familia ha estado vinculada a la producción artística lo que le influyó a la hora de dedicarse a este oficio, a los 11 años ingresa en la Escuela de Artes y Oficios de Toledo él mismo se reconoce como alumno de Cecilio Bejar estudiando en Toledo, ciudad a la que le procesa una verdadera devoción. Desde jóven su obra ha sido reconocida, siendo galardonado a los 13 años con la Medalla Alfonso X el Sábio.  

 

Homenaje a la Jota Pujada, un nuevo conjunto escultórico en Miguel Esteban.

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